Cuadros de caballos

Los caballos son animales majestuosos. Numerosas generaciones se han esforzado por duplicar su belleza a través de las artes. Imagina tener un cuadro encima de la chimenea con un hermoso semental de crines blancas relinchando. O mejor aún, en el muro de tu oficina o a las luces del comedor. Donde sea que esté te aseguro que la vista será increíble y que robará la atención de tus invitados en cuanto pongan un pie dentro de tu casa.

¿por que comprar cuadros de caballos?

No es difícil imaginar a estas bestias galopando libres en enormes praderas pobladas de flores silvestres. Un cuadro no solo puede reproducirlo, también transportarnos. ¿Quién no se ha detenido a contemplar los ojos de estos solemnes animales aun cuando se trata de una pintura inanimada? Lo cierto es que hay algo en esa paleta de colores que acaba incitándonos a la aventura; quizás a algún paisaje montañoso, un riachuelo o valles profundos. Tener estas piezas en el hogar es un incentivo a la imaginación, un homenaje casi mitológico que nos traslada sin darnos cuenta a campiñas enormes con ruidosas estampidas y escandalosos relinchos.

Comprar un cuadro de caballos es honrar el arte de la propia naturaleza. Es apropiarse de su elegancia, de su majestuosidad. Las decoraciones inspiradas en estos animales le dan un aire totalmente nuevo a tus espacios, les aportan la luminosidad que necesitan, ese pequeño salto entre lo novedoso y lo clásico. Esa clase de sensaciones son las que motivan a detenerse y admirarlos, pues nos recuerdan de alguna manera ese vínculo con el Viejo Oeste, las leyendas asturianas y las tribus de Norteamérica.

Otra cosa muy importante que se adquiere al comprar estas piezas es la diversidad de colores, escenarios y temáticas que inspiran los caballos. Tu habitación puede lucir un hermoso corcel azabache corriendo por el desierto, mientras que tu sala puede exhibir la cabeza de otro. Estas ventajas estéticas le otorgan un mayor dinamismo a tus espacios, permitiendo mezclar lo tradicional con lo vanguardista. De esa manera, la combinación de estos estilos es posible porque existe una referencia (los caballos) que da mayor oportunidad a explorar nuevos conceptos.

La belleza que ofrecen los cuadros de caballos permite que haya una mayor apreciación a los detalles. La clave reside en su esencia salvaje, en esa rebeldía tan propia de ellos, demostrándonos que lo que está fuera de nuestro control goza de una pureza que solo puede contemplarse. Tanto es así que el espacio más pequeño, al tener estas piezas decorativas, obtendrá una visibilidad más estética, desafiando los estándares a los que estamos acostumbrados. Su tarea es inspirarnos tranquilidad, fortaleza, libertad, características que forman parte de una vida pacífica, la cual quieres dejar plasmada en tu hogar.

Por esa razón, además en nuestras tiendas también tenemos…